Heart: Los escombros que mantienen unidas las paredes
Para los demás, el “heart” es el centro del sentimiento. En una obra, es la piedra tosca que rellena el hueco entre dos paredes más fuertes.
En el lenguaje cotidiano, el “heart” (corazón) es la sede de la emoción y el coraje. Una persona actúa “from the heart” (de corazón), o “loses heart” (se desanima), o “has heart in their work” (pone el corazón en su trabajo). La metáfora está muy arraigada en inglés, y se remonta a siglos de poesía y oración. Pero en una obra de construcción, la palabra pierde todo sentimentalismo. El “heart” es simplemente la masa interior de un muro o un rompeolas, rellena de escombros, esquisto o piedra partida para dar volumen a la estructura sin malgastar buena sillería o bloques labrados en el centro.
En mampostería, un muro rara vez es sólido de cara a cara. En su lugar, los constructores colocan dos capas exteriores de piedra o ladrillo acabado, cuidadosamente seleccionadas y ajustadas, y rellenan la cavidad entre ellas con “hearting”: escombros toscos, recortes y cualquier piedra que tengan a mano. Esto ahorra material y peso, a la vez que mantiene el muro rígido y estanco. El “hearting” debe empaquetarse firmemente, apisonarse con fuerza, a veces acuñarse con trozos más pequeños. No soporta ninguna de la carga estética que sí soportan las caras exteriores. Las piedras exteriores son la cara pública del edificio; el “heart” está oculto y es honesto.
“Heart bond” y “heartbond” son técnicas estrechamente relacionadas en la mampostería de piedra que rigen cómo se disponen los “headers” (piedras colocadas perpendiculares a la cara del muro, uniendo las dos capas). En un “heart bond”, dos “headers” se encuentran en el centro del muro, su unión corre a lo largo del medio como una costura, y un tercer “header” se coloca encima para cubrir esa unión y unir las dos mitades. Este patrón distribuye el peso uniformemente y evita que las capas interior y exterior se separen. El término “hearting”, por su parte, se refiere al material suelto que rellena el espacio entre esos “headers” cuidadosamente colocados y las piedras exteriores.
La palabra “heart” en este contexto proviene de la misma raíz que el sentido cotidiano: la parte interior, el núcleo, el centro. Pero el salto metafórico se detuvo ahí. El “heart” de un albañil no es noble ni valiente; es inerte, estructural e indiferente a lo que sucede fuera. La divergencia no es un préstamo de la poesía, sino el punto de encuentro de dos usos de la misma palabra: el sentido cotidiano de esencia interior y la necesidad del constructor de nombrar el material interior real de un muro. Los escombros son lo que llena el “heart” de la mayoría de los edificios antiguos, y el nombre se mantuvo.
La entrada del diccionario
heart
(verbo, Construcción)
Rellenar un interior con escombros, como una pared o un rompeolas.