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Ingeniería mecánica

sello radial de eje

Inglés: radial shaft seal

Un sello para cualquier elemento rotatorio.

retén radial: la unión rotatoria que detiene las fugas

Un retén radial es un componente mecánico que evita la fuga de fluido a lo largo de un eje giratorio donde este atraviesa una carcasa estacionaria. Funciona presionando un elemento de sellado, generalmente hecho de elastómero o material compuesto, contra la superficie del eje con un resorte o mecanismo de fuelle. El retén se asienta perpendicularmente al eje, de ahí el término radial, y mantiene el contacto mientras el eje gira.

El diseño más común es el retén de labio, que tiene un borde de sellado afilado o redondeado que se desliza sobre una fina película de fluido o aire en la superficie del eje. Esta película, típicamente de 1 a 10 micrómetros de espesor, evita el contacto metal-metal y reduce el desgaste. La ranura del retén, un alojamiento mecanizado en la carcasa, mantiene el labio de elastómero en posición. Un resorte detrás del labio aplica una presión constante, generalmente de 0.5 a 2 kilogramos de fuerza por centímetro de diámetro del eje, asegurando el contacto en todo el rango de velocidad operativa del eje.

La selección del material depende del fluido a sellar y de la temperatura de operación. El caucho de nitrilo maneja bien los aceites minerales y el agua; el Viton resiste aceites calientes y productos químicos; el poliuretano es adecuado para agua y fluidos hidráulicos. El eje en sí a menudo se endurece a 50 a 62 HRC (dureza Rockwell) y se termina con una rugosidad superficial de 0.4 a 0.8 micrómetros Ra para minimizar la fricción y el desgaste del retén. La falla del retén ocurre típicamente después de 3,000 a 10,000 horas de operación, aunque esto varía ampliamente.

Aplicaciones comunes y modos de falla

Los retenes radiales aparecen en ejes de bombas, transmisiones de motores, ejes de entrada y salida de cajas de engranajes y cojinetes de husillo. Están expuestos a diferenciales de presión a través del retén, partículas abrasivas en el fluido, cambios de temperatura y desalineación. Las fugas pueden ser el resultado del desgaste del labio, el endurecimiento del elastómero a alta temperatura, la extrusión del retén bajo alta presión o una excentricidad del eje que exceda de 0.1 a 0.2 milímetros. Un labio secundario o guardapolvo en muchos retenes atrapa las partículas antes de que lleguen al elemento de sellado primario.

Especificaciones industriales como la ISO 6194 definen la geometría del retén y las prácticas de instalación. Los retenes dobles, con una cavidad entre dos labios, se utilizan cuando un solo retén no puede satisfacer las demandas de presión o temperatura. La elección entre configuraciones simples y dobles, el grado del material y la fuerza del resorte depende de la presión del sistema, la viscosidad del fluido a la temperatura de operación, la velocidad del eje en RPM y los intervalos de mantenimiento esperados. La instalación adecuada, incluido el ajuste correcto de la ranura y la preparación de la superficie del eje, es crítica; los ejes de tamaño insuficiente o rayados causarán fugas inmediatas o una rápida destrucción del retén.

Fuentes

Entrada IG350006/07/2012

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