Vitriol: Del ácido al grabado
Vitriol nombra un líquido corrosivo en el lenguaje cotidiano, pero en el taller del metalúrgico es un proceso: el baño controlado que decapa y prepara el metal.
Fuera del taller, vitriol es una metáfora de un discurso amargo o un sentimiento cáustico. Uno lanza vitriol a alguien; uno escribe con vitriol. La palabra lleva el peso de su origen químico, sugiriendo algo venenoso y destructivo.
En metalurgia, vitriol es un verbo y una etapa en el tratamiento del metal. To vitriol significa sumergir acero u otro metal ferroso en ácido sulfúrico diluido, un proceso llamado decapado. El ácido disuelve el óxido, la cascarilla de laminación y los óxidos superficiales que se forman durante el laminado o la forja. Lo que emerge es metal limpio y desnudo, listo para recubrimiento, chapado o trabajo adicional. La concentración y la temperatura del baño se controlan: demasiado débil y el óxido se adhiere; demasiado fuerte y el propio metal se corroe.
El verbo surgió del sustantivo. Vitriol fue una vez el nombre común del propio ácido sulfúrico, derivado del latín medieval vitreolum, que significa vítreo. Los alquimistas medievales lo llamaron así por su apariencia al enfriarse y porque se hacía tostando cristales de sulfato de hierro hasta que se derretían como vidrio. Por extensión, cualquier inmersión en este ácido se convirtió en vitriol.
El sentido metafórico surgió más tarde. Debido a que se sabía que el ácido quemaba y destruía, vitriol se convirtió en una figura para palabras duras y cortantes. El significado industrial nunca abandonó el oficio, pero para la mayoría de los hablantes de hoy la química se olvida y solo queda la amargura.
La entrada del diccionario
vitriol
(verbo, Metalurgia)
Sumergir en ácido sulfúrico diluido; decapar.