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Material ferroviario

vagón de caballos

Inglés: horsebox

sustantivoMaterial ferroviarioobsoleto

Un vehículo ferroviario tipo furgón especialmente construido para el transporte de caballos.

vagón de caballos: vagón de ferrocarril para el transporte de animales vivos

Un vagón de caballos era un vagón de ferrocarril especializado diseñado para transportar caballos de forma segura a distancia. Construidos a partir de mediados del siglo XIX, estos vehículos eran furgones cerrados montados sobre bogies de ferrocarril estándar, típicamente de 6 a 9 metros de largo, con aberturas de ventilación, particiones internas para evitar que los animales se movieran durante el trayecto y una rampa de carga en un extremo. El suelo interior se cubría con paja o virutas de madera para absorber la humedad y proporcionar agarre.

Estos vehículos se situaban entre dos necesidades distintas: la ventaja de velocidad y alcance del transporte ferroviario sobre el transporte por carretera para animales de pura sangre y animales de trabajo valiosos, y el requisito de mantener a los caballos tranquilos y de pie durante el tránsito. La mayoría de los vagones de caballos podían acomodar entre dos y cuatro animales, dependiendo del tamaño; las paredes divisorias solían ser extraíbles para adaptarse a diferentes configuraciones de carga. La ventilación era crítica, ya que los caballos sobrecalentados corrían el riesgo de sufrir lesiones o la muerte durante viajes largos.

Los vagones de caballos eran operados por ferrocarriles de pasajeros y de carga en toda Europa y América del Norte, y eran comúnmente propiedad de establos de carreras, regimientos de caballería y comerciantes agrícolas, en lugar de agricultores individuales. Los vehículos aparecían regularmente en los servicios programados durante la temporada de carreras, formando parte de trenes de pasajeros o viajando en envíos dedicados. Algunos ferrocarriles construyeron ejemplos más elaborados con compartimentos para mozos de cuadra y tanques de agua para viajes de más de doce horas.

El declive de los vagones de caballos comenzó en la década de 1950 a medida que el transporte por carretera mejoró y los costos de combustible disminuyeron en relación con las tarifas ferroviarias. Los remolques motorizados para caballos ofrecían una flexibilidad que los vagones de ferrocarril fijos no podían igualar, y no requerían instalaciones de carga especializadas al final del viaje. Para la década de 1980, los vagones de caballos activos habían desaparecido en gran medida del servicio en los ferrocarriles de vía estándar.

El término sobrevive hoy en el vocabulario ecuestre para describir cualquier remolque cerrado para el transporte de caballos, aunque su significado ferroviario original es ahora histórico. Algunos ferrocarriles preservados y operaciones patrimoniales mantienen ejemplos en funcionamiento para demostraciones y tráfico turístico.

Fuentes

Entrada IG621021/06/2011

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