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Mantenimiento aeronáutico

cohete nuclear-termoeléctrico

Inglés: nuclear-thermoelectric rocket

Un cohete con un motor iónico térmico, donde los iones son ionizados por electricidad de un reactor nuclear, y el fluido que es la fuente de los iones es calentado por ese reactor nuclear para aumentar el impulso específico.

cohete termoeléctrico nuclear: propulsor iónico alimentado por reactor a bordo

Un cohete termoeléctrico nuclear es un sistema de propulsión que combina un reactor nuclear con un motor iónico eléctrico. El reactor cumple dos funciones: calienta un fluido propulsor (típicamente xenón o mercurio) a alta temperatura y genera energía eléctrica para ionizar ese mismo fluido. El propulsor calentado e ionizado es expulsado a través de una tobera magnética a una velocidad extremadamente alta, produciendo empuje. Este doble uso de la energía nuclear hace que el sistema sea más eficiente que la propulsión térmica o eléctrica por sí solas.

El impulso específico de un sistema de este tipo puede alcanzar de 800 a 900 segundos, en comparación con los 300 a 450 segundos de los cohetes químicos y los más de 3000 segundos de los propulsores iónicos avanzados sin calentamiento térmico. El componente térmico aumenta la velocidad de escape de los iones más allá de lo que lograría la aceleración electrostática por sí sola. El propulsor debe tener una baja energía de ionización y una alta masa atómica para funcionar bien; el xenón y el mercurio han sido estudiados extensamente, aunque el mercurio presenta problemas de manipulación y medioambientales. El reactor debe ser compacto y blindado, utilizando típicamente diseños de clase SNAP (Sistemas para Energía Auxiliar Nuclear) que pesan cientos de kilogramos.

Realidad de ingeniería y operativa

Estos motores se estudian principalmente para misiones de espacio profundo en lugar de lanzamientos u operaciones cercanas a la Tierra. La combinación de calentamiento térmico y eléctrico requiere una regulación cuidadosa: si el reactor se sobrecalienta, la cámara de ionización puede fundirse; si se enfría demasiado, el propulsor no se ionizará eficientemente. La salida eléctrica del reactor debe ser estable y capaz de manejar el consumo de energía de la fuente de iones, típicamente en el rango de kilovatios. La disipación de calor es un desafío de ingeniería significativo en el vacío del espacio, lo que requiere grandes paneles radiadores.

Ningún cohete termoeléctrico nuclear operativo ha volado en una nave espacial real. El desarrollo ha permanecido teórico y experimental, llevado a cabo por agencias espaciales y contratistas. Las barreras regulatorias y políticas para lanzar un reactor nuclear, incluso uno pequeño, son sustanciales. Las pruebas en tierra son limitadas y costosas. La mayoría de las misiones reales de espacio profundo han utilizado propulsión química convencional o, cada vez más, propulsores iónicos convencionales alimentados por paneles solares o generadores de radioisótopos.

El término refleja la naturaleza híbrida del sistema: nuclear se refiere a la fuente de calor, termoeléctrico a la combinación de expansión térmica e ionización eléctrica. A veces se le llama propulsor térmico-eléctrico nuclear o motor iónico nuclear, aunque estos términos son menos precisos. El concepto aparece con frecuencia en estudios de arquitectura de misiones, pero permanece en la categoría de tecnología futura prometedora en lugar de hardware probado.

Fuentes

Entrada IG673313/08/2011

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