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Naval y astilleros

abeja

Inglés: bee

Cualquiera de las piezas de madera dura atornilladas a los lados del bauprés, para pasar los estays del mastelero de proa.

abeja: taco de madera en el bauprés

Una abeja es un taco de madera reforzado atornillado a cada lado del bauprés de un barco, colocado a proa de la roda. Sirve como una mejilla fija o guía a través de la cual se pasan los estays del mastelero de proa, manteniendo los cabos alejados del bauprés propiamente dicho y distribuyendo la tensión lateral de esos estays a lo largo de una sección más ancha y reforzada del mástil. Sin las abejas, los estays cortarían el bauprés o se desgastarían gravemente bajo la tensión constante de soportar el mastelero de proa.

Las abejas suelen estar hechas de madera dura, a menudo olmo o roble, y miden aproximadamente de 12 a 18 pulgadas de largo, dependiendo del tamaño del barco. Se atornillan a través del bauprés con pernos de hierro, generalmente al menos dos por abeja para soportar las cargas concentradas. Los pernos pasantes se aseguran con tuercas y arandelas remachadas o torneadas para evitar que se aflojen por el constante movimiento del mástil.

Los estays del mastelero de proa, que evitan que el mastelero de proa se incline hacia popa, se enhebran (pasan) a través de agujeros o ranuras en las abejas en lugar de unirse directamente al bauprés. Esta disposición permite que los estays se coloquen en el ángulo correcto sin que los cabos interfieran con la jarcia de labor o la cabeza de la roda. En embarcaciones más grandes, las abejas pueden equiparse con vigotas o motones para distribuir aún más la carga.

Las abejas toman su nombre de la semejanza de las maderas emparejadas, vistas de frente, con una abeja en vuelo con las alas extendidas. El término aparece en los textos de arquitectura naval inglesa a partir del siglo XVII. Son distintas de los barbiquejos o martingalas que soportan el bauprés desde abajo, y de las serviola utilizadas para subir las anclas a bordo.

El deterioro de las abejas es un problema común y grave en los barcos de madera, ya que están expuestas a la constante pulverización de agua salada y a la flexión del bauprés bajo vela. Las grietas, la podredumbre y las hendiduras pueden inutilizarlas sin reemplazo, y una abeja fallida puede permitir que los estays del mastelero de proa se deslicen o se deshilachen, comprometiendo la estabilidad del mástil. Durante el reequipamiento, las abejas son de los primeros elementos inspeccionados y a menudo se reemplazan como mantenimiento preventivo.

Fuentes

Entrada IG523730/12/2012

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