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Minería y extracción

rastrear

Inglés: train

Rastrear (un filón o cualquier manifestación mineral) hasta su origen.

rastrear: seguir el mineral cuesta arriba para encontrar dónde se originó

En la exploración y desarrollo minero, rastrear un filón significa trazar su curso cuesta arriba hacia terrenos más elevados, trabajando hacia atrás a lo largo de la dirección de la mineralización para localizar su fuente o ápice. Esta es principalmente una técnica de superficie y cercana a la superficie utilizada para comprender la geometría y continuidad de un cuerpo mineral antes de comprometerse con un costoso desarrollo subterráneo.

Los filones rastreados a menudo descienden por el paisaje, ya sea con una inclinación pronunciada o siguiendo zonas de fractura naturales. Al seguir el material de arrastre, los segmentos de veta expuestos o las sutiles rupturas topográficas cuesta abajo, los mineros invierten el proceso y rastrean el filón cuesta arriba para encontrar dónde comienza, se engrosa o termina la mineralización. Este trabajo se realiza a pie con mapas geológicos, herramientas manuales y bolsas de muestras. El filón puede desaparecer por completo, permanecer visible como material de arrastre disperso o conectarse a otra característica mineralizada, cada resultado afectando cómo se valora un prospecto.

El rastreo es especialmente importante en terrenos aluviales y coluviales donde la meteorización y la gravedad han movido fragmentos de mineral cuesta abajo desde su posición original. Un minero que encuentre especímenes ricos en el lecho de un arroyo rastreará el material río arriba hasta el afloramiento o la veta que lo desprendió. En algunos casos, el filón rastreado conduce a una zona más rica y de mayor ley de lo que sugerían las exposiciones inferiores.

El término también se aplica a la inversa: los rastreadores pueden trabajar cuesta abajo para conectar observaciones dispersas y construir un modelo mental de cómo se comporta la mineralización a lo largo de una pendiente. La palabra rastreo deriva del sentido de seguir una huella o sendero, como si el propio filón dejara un rastro para que el geólogo lo interprete.

Un rastreo exitoso requiere conocimiento de la geología local, los patrones de meteorización y el comportamiento del mineral en el clima y tipo de roca específicos. A menudo es una de las primeras tareas en un programa de exploración inicial, realizada antes de que comience cualquier perforación o levantamiento formal. El costo es bajo, pero la información puede ser decisiva: un filón bien rastreado puede convertirse en un objetivo de perforación, mientras que un filón que no se puede rastrear cuesta arriba puede abandonarse por estar demasiado disperso o demasiado profundo para ser económicamente viable.

Fuentes

Entrada IG768222/09/2011

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